Lectura 16

Destrucción del Templo

Marcos 13:1-37

Marcos 11: La higuera maldecida

13
Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si quizá hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.
14
Entonces Jesús dijo a la higuera:
"Nunca jamás coma nadie fruto de ti."
Y lo oyeron sus discípulos.

Marcos 11: Purificación del Templo

15
Y vinieron a Jerusalén; y entrando en el Templo,
comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo.
17
Y les enseñaba, diciendo:
"Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones,
pero ustedes la han hecho cueva de ladrones."

Marcos 11: La higuera seca

20
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde la raíz.
21
Entonces Pedro, recordándose, le dijo:
"Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado."
Marcos intercala la purificación del Templo entre la maldición y el marchitamiento: la higuera es el Templo. Hojas sin fruto, porque no era la estación (kairos). El fruto pertenece al verano, que es el Reino a las puertas (13:28; Lc 21:31).

Anuncio de la destrucción del Templo

1
Y mientras él salía del templo,
uno de sus discípulos le dice:
"Maestro, mira qué piedras y qué edificaciones."
2
Y Jesús le dijo: "¿Ves estas grandes edificaciones?
No quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada."
El Templo de Herodes, corazón del judaismo del siglo I

Para un judío del siglo I, el Templo no era simplemente un edificio. Era el centro del universo: el único lugar de la tierra donde habitaba la presencia de Dios, donde los pecados se expiaban, donde la identidad del pueblo se renovaba cada año. Cada judío del Imperio, desde Babilonia hasta Roma, pagaba el impuesto anual del Templo y peregrinaba a él al menos una vez en la vida. Cuando Jesús dice «no quedará aquí piedra sobre piedra», los discípulos no están oyendo una predicción arquitectónica: están oyendo que el eje del cosmos va a desaparecer.

La pregunta de los discípulos

3
Y estando él sentado en el Monte de los Olivos,
frente al templo,
le preguntaban en privado Pedro y Jacobo y Juan y Andrés:
Jesús y sus discípulos sentados en el Monte de los Olivos frente al Templo

El Monte de los Olivos está al east de Jerusalén, separado del Templo por el Valle del Cedrón. Desde esa ladera el Templo domina el horizonte. Es la posición física desde la que Jesús pronuncia todo el discurso: de espaldas al desierto, mirando el santuario que acaba de abandonar.

4
"Dinos: ¿cuándo serán estas cosas,
y cuál será la señal cuando vayan a cumplirse todas estas cosas?"

Principio de dolores

5
Y Jesús comenzó a decirles:
"Cuídense, no sea que alguien los extravíe.
6
Muchos vendrán en mi nombre diciendo 'yo soy',
y a muchos extraviarán.
7
Cuando oigan de guerras y rumores de guerras,
no se alarmen;
es necesario que suceda, pero todavía no es el fin.
8
Porque será levantada nación contra nación y reino contra reino,
habrá terremotos en diversos lugares,
habrá hambres.
Principio de dolores de parto estas cosas".
Terremoto de Laodicea, 61 d.C., ciudad romana destruida en Asia Menor

61 d.C. · El gran terremoto destruye Laodicea (Asia Menor), una de las ciudades más prósperas del Imperio. Tácito lo documenta en Anales 14.27. Otros terremotos significativos del período: Pompeya (62 d.C.) y Judea (67 d.C., según Josefo).

Hambre bajo el emperador Claudio, 44-48 d.C., Jerusalén recibe ayuda de Antioquía

44-48 d.C. · Grave hambruna en Judea bajo el emperador Claudio, parte de una crisis imperial registrada por Tácito y Suetonio. Flavio Josefo documenta que la reina Helena de Adiabene importó grano de Egipto e higos de Chipre para socorrer a la población en Jerusalén. Josefo, Antigüedades 20.2.5 y 20.5.2.

Persecución y testimonio

9
Pero cuídense ustedes mismos.
Los entregarán a concilios y serán azotados en sinagogas,
y comparecerán delante de gobernadores y reyes por causa de mí,
como testimonio para ellos.
10
Y a todas las naciones primero es necesario que sea proclamado el evangelio.
11
Y cuando los conduzcan entregándolos,
no se preocupen de antemano por qué hablar,
sino lo que les sea dado en aquella hora, eso hablen;
porque no son ustedes los que hablan sino el Espíritu, el Santo.
12
Y entregará hermano a hermano a la muerte,
y padre a hijo,
y se levantarán hijos contra padres y los harán morir.
13
Y serán odiados por todos a causa de mi nombre.
Pero el que aguante hasta el fin, ese será salvado.
Los jardines de Nerón: cristianos como antorchas humanas, Roma 64 d.C.

Roma, 64 d.C. · Nerón culpa a los cristianos del incendio de Roma y desata la primera persecución imperial: ejecuciones públicas, antorchas humanas, circo. El odio popular masivo convertido en política de Estado. Tácito, Anales 15.44.

Sobrevivientes judíos marchando al cautiverio tras la caída de Jerusalén, 70 d.C.

«Hasta el fin» no significa hasta el fin del mundo, sino hasta el fin de estas cosas (v.4: tauta panta): la destrucción del Templo y la caída de Jerusalén, año 70 d.C.

«Salvo» aquí es preservación física, no salvación espiritual. De la población atrapada en el sitio:
1.100.000 perecieron dentro de la ciudad, principalmente por hambre, peste y violencia interna. Esos no llegaron al fin.
97.000 sobrevivieron físicamente el asedio y fueron capturados vivos. Esos son los que la imagen muestra: llegaron al fin y su vida fue preservada, aunque como cautivos.

Los creyentes que siguieron la advertencia de v.14 y huyeron a Pella antes del cerco escaparon incluso al cautiverio, la forma más completa de «ser salvo». Josefo, BJ 6.420.

Aquella tribulación

14
Pero cuando vean la abominación de la desolación
instalado donde no debe (el que lee, entienda),
entonces los que estén en Judea, huyan a los montes;
Mapa topográfico de Judea y Transjordania con la ruta de huida a Pella

Judea, 66 – comienzos del 68 d.C. · La retirada inexplicable de Cestio Galo (finales del 66) abrió la ventana de escape. Los cristianos de Jerusalén, al reconocer la señal, huyeron a Pella por la ruta de Perea, antes de que Vespasiano sometiera esa región (principios del 68). Para el 68-69 (Pausa de Roma), Perea ya estaba en manos romanas y el corredor cerrado. Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica III.5.3.

15
el que esté sobre el techo no baje ni entre a tomar algo de su casa,
16
y el que esté en el campo no se vuelva atrás a tomar su manto.
17
Y ay de las que tengan en el vientre
y de las que estén amamantando en aquellos días.
18
Oren para que no suceda en invierno;
19
porque serán aquellos días tribulación
cual no ha sucedido tal
desde el principio de la creación que Dios creó hasta ahora,
ni vuelve a suceder.
20
Y si no hubiera acortado el Señor los días,
no se salvaría carne alguna;
pero por causa de los escogidos que escogió,
acortó los días.
21
Y entonces, si alguno les dice
'mira, aquí está el Cristo, mira allí', no lo crean;
22
porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas,
y darán señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, a los escogidos.
23
Pero ustedes cuídense;
les he predicho todo.

Lenguaje cósmico

24
Pero en aquellos días, después de aquella tribulación,
el sol se oscurecerá
y la luna no dará su resplandor,
25
y las estrellas estarán cayendo del cielo,
y las potencias que están en los cielos serán sacudidas.

La venida del Hijo del Hombre

26
Y entonces verán al Hijo del hombre
viniendo entre nubes con mucho poder y gloria.
27
Y entonces enviará a los ángeles,
y reunirá a los escogidos [suyos] desde los cuatro vientos,
desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

La respuesta y aquel día

28
De la higuera aprendan la parábola:
cuando ya su rama esté tierna y broten las hojas,
saben que cerca está el verano.
29
Así también ustedes,
cuando vean estas cosas sucediendo,
sepan que cerca está, a las puertas.
30
De cierto les digo que no pasará esta generación
hasta que todas estas cosas sucedan.
31
El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras de ningún modo pasarán.
32
Pero acerca de aquel día o de la hora nadie sabe,
ni aun los ángeles en el cielo,
ni el Hijo,
sino el Padre.

Exhortación a velar

33
Cuídense, manténganse despiertos;
no saben cuándo es el tiempo.
34
Como hombre que se ha ido de viaje,
dejando su casa y dando a sus siervos la autoridad,
a cada uno su tarea,
y al portero le mandó que vigile.
35
Vigilen, pues,
porque no saben cuándo viene el señor de la casa,
si al atardecer o a medianoche o al canto del gallo o de mañana,
36
no sea que viniendo de repente los encuentre durmiendo.
37
Y lo que les digo a ustedes,
lo digo a todos:
vigilen.

Marcos 14

1
Era la Pascua y los ázimos dos días después.
2
Y buscaban los sumos sacerdotes y los escribas cómo,
prendiéndolo con engaño, matarlo.
Porque decían:
"No durante la fiesta, no sea que haya tumulto del pueblo".